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Tratamiento ambulatorial
Juventud, Luz y Esperanza ofrece un tratamiento profesional en fármaco dependencias que tiene 3 fases: recepción, rehabilitación-cura y reinserción. El tratamiento ambulatorio tiene la particularidad de que la persona no se interna dentro de una institución. ¿Cómo sabemos cuándo una persona no requiere de un internamiento? En la fase de recepción realizamos un diagnóstico integral que nos permite valorar si lo más adecuado para esta persona es la modalidad ambulatoria. La fase de rehabilitación-cura contempla diversas actividades (individuales y/o grupales) y está conformada por 3 pasajes, cada uno con una duración de 3 meses. El objetivo del tratamiento es que el paciente, sin estar desarraigado de su familia y de su contexto social, no solamente vuelva a habilitar sus capacidades y/o destrezas perdidas o disminuidas por el consumo, sino también que logre un estilo de vida autónoma. En la modalidad ambulatoria la fase de reinserción se desarrolla de forma integrada con la de rehabilitación-cura, aunque se tiene un tiempo específico de tres meses para esta tercera fase. Después de la fase de reinserción viene un seguimiento con citas mensuales por un tiempo de tres meses. Si todo marcha de acuerdo a los objetivos del tratamiento después del seguimiento se tiene la alta terapéutica. Podemos decir que, teóricamente, el tratamiento en total dura 16 meses.
Tratamiento semiresidencial
Al igual que en el tratamiento ambulatorial, en éste se realiza un diagnóstico en la fase de recepción. De hecho, todos los pacientes que demandan atención pasan por el mismo diagnóstico, al final del cual se define la modalidad de la fase de rehabilitación-cura. En cuanto al tratamiento semiresidencial, Juventud Luz y Esperanza está elaborando este programa de atención y gestionando la obtención de recursos para su apertura. Esta modalidad de tratamiento es para personas que necesitan un tratamiento de mayor intensidad, ya que los recursos personales, familiares y sociales con los que cuenta son poco favorables para un tratamiento ambulatorial.
Tratamiento a familiares
La existencia de este programa de atención es fundamental, ya que la fase de rehabilitación y cura familiar es un proceso que al estar interrelacionado con el del paciente facilita el alcance de los objetivos. Las dos actividades fundamentales que definen el programa de este tratamiento son: el Grupo de Orientación Familiar y la psicoterapia familiar. Cabe mencionar que JLE ofrece servicios a aquellas personas que solicitan orientación porque desconocen cómo reaccionar ante el consumo de un familiar. Así, puede ser que aunque la persona que consume no quiera ingresar a un tratamiento, la familia de éste puede hacerlo. De esta manera se genera una posibilidad de que en un futuro quien consume sustancias psicoactivas pueda demandar por voluntad propia un tratamiento.
Prevención Primaria
JLE maneja un programa de prevención primaria sustentado en el modelo Chimalli creado por INEPAR AC. Este programa contempla dos tipos de intervención: la intervención psicoeducativa en escuelas o barrios, y la intervención con talleres y otros dispositivos.
La intervención psicoaducativa Chimalli-JLE consiste en un trabajo durante 16 semanas (4 meses) en una comunidad educativa o barrio, en donde se trabajan habilidades para la vida con los niños y jóvenes logrando así que puedan enfrentar y superar las situaciones a las que están expuestos y que pueden detener su desarrollo.
La intervención con talleres y otros dispositivos es una intervención de corto plazo que pretende sensibilizar a los niños, jóvenes y adultos sobre los diversos factores que intervienen en el fenómeno de la farmacodependencia, de tal manera que la población comprenda la complejidad del problema y la importancia de ser actores en su solución.
Otros servicios
Juventud, Luz y Esperanza también cuenta con servicios terapéuticos (psicoterapia individual, de pareja o familiar), para aquellas personas o familias que se encuentran en una situación de sufrimiento no relacionada con el consumo de sustancias psicoactivas. La atención profesional de estas demandas, representa una intervención preventiva sobre problemáticas que de no ser atendidas (violencia intrafamiliar, conflictos de pareja, dificultades para adaptarse a las nuevas etapas en el ciclo de vida familiar, duelos familiares y personales, entre muchas otras), podrían desembocar, en un futuro, en un problema de fármaco dependencia.
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